martes, 30 de agosto de 2011
Visita a Cangas
Los sábados y domingos se bajaba a Cangas a dar una vuelta si el tiempo lo permitía. En verano eran más frecuentes las visitas y, en particular, mis padres me llevaban al club Rodeiramar. En Cangas había dos clubs sociales, éste que menciono y el Casino. Tal vez representaban dos filosofías de sociedades, el club era más de veraneantes y el Casino, más de la gente de Cangas. Los dos desaparecieron con el tiempo, porque desaparecieron las barreras sociales y se crearon nuevas modalidades de ocio. Se bajaba a Cangas a estar en una terraza viendo pasar gente y charlando con los amigos y conocidos. Airiños, el Alondras, el de la plaza que llevaba Amador (El Galicia) y algún que otro, eran los que tenían mayor concurrencia. Se pasaba la tarde y al anochecer se recogía la gente. De pequeño podía terminar subiendo en la moto de Carlos o en los brazos de mis padres, medio muriéndome de sueño.
domingo, 10 de julio de 2011
Arde el Hotel
Acabo de ver que ha vuelto a arder el Hotel un vez más. El Hotel era para nosotros la escuela, primero fue hotel y después se convirtió en escuela, la de niños y la de niñas, y en viviendas de empleados de Massó. Recuerdo que estaba en el último piso al principio y que sobre el año 1958 la pasaron a la planta baja. Entrábamos por la puerta principal, a la derecha estábamos los niños y a la izquierda las niñas. Enfrente, a la izquierda, estaba la barra del mostrador y detrás de esta llegó a haber clase de parvulitos, una tercera unidad, pero ya fue mucho más tarde. Había hacia la derecha, enfrente, una chimenea con una cabeza de jabalí disecada. También estaban los baños enfrente, justo entrando. Adolfo tenía un cuartito en el subsuelo, bajo la escuela de niñas, con entrada por el patio que estaba fuera, donde guardaba barriles y botellas de vino para la cantina. Desde la escuela de niños había una puerta que permitía salir a un campo donde había unos pinos muy altos. En el pequeño patio de cemento de la entrada jugábamos al fútbol y en la carretera, que pasaba por delante del hotel, jugábamos a las bolas, al pañuelo, al trompo, a las chapas,...
domingo, 29 de mayo de 2011
Tiro al plato en Areamilla
Entre Areamilla y la playa del Medio hay una zona muy pedregosa, con una pequeña playa que casi no tiene arena, enfrente la Borneira. En un momento dado se preparó una zona para el tiro al plato allí. Disparaban hacia el mar. En épocas de fiestas se organizaban campeonato de tiro al plato, llegaban tiradores de todos lados, aunque más bien hay que decir que muchos debían de ser cazadores reconvertidos, con ganas de pegar unos tiros. En un pequeño bajo, protegido delante del tirador, estaba el que lanzaba los platos con aquel artilugio mecánico. A la voz del tirador, cada uno con su propio estilo, se lanzaba el disco variando el ángulo y sonaban a continuación uno o dos disparos según terciara. Al final de estas jornadas quedaban los cartuchos esparcidos por el área como señal de que había habido tiro al plato.
domingo, 24 de abril de 2011
Llega la tónica
De pequeños lo que bebíamos en las cafeterías era las gaseosas. En la de Román, al lado del horno de Rosa, había una fábrica de gaseosas, y la cuestión era que había bastante consumo de estos refrescos. También se hacían los sifones para el vermout. Estas bebidas fueron desapareciendo o perdiendo importancia con el tiempo, se sustituyeron por Pepsis, Coca Colas y Seven Ups. La tónica se empezó a difundir a finales de los años 60, antes no la habíamos ni visto. Recuerdo que al principio no me gustaba mucho, tenía un sabor demasiado amargo, decían que con el tiempo llegaba a gustar y que era cuestión de ir entrándole. En casa, al llegar el verano, se hacían limonadas con los limones de la huerta y mucho azucar, y algún que otro zumo de naranja, después llegaron los Seven Up y los Kas de limón y naranja, y similares, que asemejaban estos productos naturales. Al final resultó que con el tiempo sí se hicieron un hueco.
sábado, 23 de abril de 2011
Llega la tele a Cangas
Esto ya lo he contado otra vez, pero ahora lo asocio con el día que hacía y con el sitio y el ambiente. Una de la primeras teles que llegaron a Cangas fue la del bar Alondras (tuvo que ser al principio de los años 60). Mi hermana y sus amigas decidieron ir a verla por primera vez y yo con ellas. Era la primera vez que iba a ver la televisión en mi vida, era Semana Santa, tal vez era domingo, una de esas tardes en las que el ocaso solar dura un montón, el caso es que era por la tarde y había mucha luz todavía, recuerdo que me senté pegado a la pared, entrando a la derecha, había mucha gente, y enfrente en alto estaba la tele (no se si pedí una gaseosa) ¿Qué fue lo primero que ví?. ¡Una procesión de Semana Santa!. No me resultaba muy grato, la primera impresión fue algo lúgrube, no me esperaba aquello en aquel día tan luminoso. Empezaba mal. ¡Tanta ilusión para aquella decepción! Salí con ganas de no volver a verla.
martes, 12 de abril de 2011
Primeros satélites
Ahora que celebran los 50 años del viaje de Gagarin, recuerdo que mi tio Antonio y Avelino Boullosa hacían seguimiento en Cangas de los primeros satélites que empezaron a lanzar los rusos y los americanos. También estaba la perra de Adolfo, el de la cantina, que se llamaba Layca, supongo que en honor a su homónima viajera. Desde la alameda de Massó, en las noches oscuras, veíamos pasar satélites acostados sobre las entradas del aljibe. Eran puntos luminosos que semejaban estrellas pero con la diferencia de que estos se movían con mucha velocidad. Era entre los años sesenta y setenta. Ahora, cuando se puede ver un cielo estrellado, no es raro ver esos movimientos de satélites, por aquel entonces, era la carrera espacial en todo su auge.
viernes, 8 de abril de 2011
Reparto de pan
El pan lo traían de la de Rosa de Cangas todos los días a Salgueirón. Aparecían en una furgoneta que pitaba para avisar de su llegada, -solían traerlo las hijas de Rosa, Rosita y Lolita, por aquel entonces-, se cogía la bolsa de pan y se iba a buscar en la breve parada. En otra bolsa se acumulaba el pan duro que luego se echaba a las gallinas, que era una forma de reciclaje de la comida, dicho sea de paso. Las gallinas recibían los desechos orgánicos para volver a recuperar la comida a falta de cerdos. Se compraban barras de pan pero recuerdo que por aquel entonces había el pan bombón, unos bollos muy esponjosos y con un sabor especial, parecidos a lo que son las medias noches hoy en día, aunque curiosamente no volví a encontrar ese pan en Cangas.
sábado, 19 de marzo de 2011
Árboles brotando
Estuve en Galicia este mes de Marzo, hacía años que no coincidía con este mes, y volví a recordar el brotar de los árboles. Delante de la ventana de mi habitación había un pesegueiro abrideiro, y en éstas fechas empezaban a salirle los brotes de las flores de los nuevos frutos. Con el paso de los días veía aparecer las hojas, los pequeños pésegos, hasta que finalmente, por el mes de julio, observaba ya los frutos que empezaban a madurar. Algún año llegué a coger algún pésego desde la propia ventana. Los pésegueiros abrideiros y duraznos daban muchos frutos, con mucha agua, lo que resulta sorprendente es que quedasen en segundo término ante melocotones o nectarinas, porque realmente son una fruta valiosa y, además, los árboles son muy resistentes, valor que se debe de considerar también en una época en que hay que economizar energía.
lunes, 7 de marzo de 2011
Orejas y filloas
El Carnaval era época de orejas y filloas. Las orejas eran una masa que se freía y luego se espolvoreaba con azucar y canela; quedaban retorcidas y le daban apariencia de una oreja, de ahí el nombre. Las filloas se untaban de azucar o miel y se enrollaban. El Carnaval era época de rebuscar en los armarios y los viejos baúles la ropa antigua, para formar un disfraz indefinido que se llamaba "facha". Comprábamos caretas de cartulina (que se ablandaba con el sudor), atadas con una goma, y con tal facha nos echábamos a la calle. Íbamos por las casas esperando no ser reconocidos pero tal hecho duraba poco, porque éramos los de siempre. Hartos de ser reconocidos, un año, les pedimos a nuestras madres que nos hicieran un capuchón de tela, cual verdugos, y esa vez tuvímos más éxito, aunque realmente debiamos de parecer auténticas fachas.
miércoles, 2 de febrero de 2011
Puestos de caramelos y demás chucherías
En Cangas los puestos de caramelos y chistes estaban situados en lugares estratégicos, en la zona de los muelles. En la esquina de la fábrica de las luces, delante del muelle grande, había uno, entre los dos muelles estaba otro, el de Vilerma, y, en el muelle de la Guapa, había un tercero. Tenían toda clase de golosinas y cosas de niños, pero también vendían fruta, se conoce que para el viaje a Vigo. Luego estaba el kiosko del Sr. López en la Alameda, que se dedicaba fundamentalmente a la venta de la prensa. Delante del cine Avenida había otro kiosko, orientado para la gente que iba al cine, aunque también se ponían puestos ambulantes en la misma entrada del cine. La de Leta tenía también su correspondiente puesto. Al lado de la Plaza, en la entrada Norte, había un puesto con un carrito de helados al corte. En el barrio Chino, al lado del campo de futbol del Alondras, también había otro, que servía cuando se iba al futbol o a la playa. Nosotros, como niños que éramos, controlábamos estas posiciones porque era dónde podíamos gastar nuestras perrillas.
domingo, 23 de enero de 2011
Los sobres sorpresa
Los niños solíamos comprar en las tienditas diversos elementos para nuestro entretenimiento, con algunas perrillas de que disponíamos. Había caramelos, chicles, pipas y toda suerte de golosinas, entre las que destacaban los platanitos y unos caramelos que asemejaban a cortes de tallo. Pero también podíamos comprar sobres de estampitas para acabar la colección del momento, y chistes de todo tipo, desde el TBO hasta Hazañas Bélicas o el Jabato. Había, también, los sobres sorpresa, que contenían cosas variadas, y, como su nombre indica, que podía uno disfrutar de encontrar sorpresas de figuritas o juguetitos variados como, por ejemplo, voladores al estilo de aspas de helicóptero. Recuerdo la tienda que había al lado del club Rodeiramar, con la señora Vilerma (si no me equivoco) metida en aquella ventana, con los chistes colgados con pinzas, cual piezas de ropa, en su interior. ¡Era lo que había!.
sábado, 1 de enero de 2011
Reyes Magos en Salgueiron
El día de Reyes Magos era especial para los niños, soñabamos con tener unos juguetes que nos acercasen más a la realidad que los propios juguetes que improvisábamos con palos y restos durante todo el año. La pistola de estralos era algo especial, tenía aquellos estralos en roseta, que había que dosificar poco a poco para no perder el efecto ruidoso, y un olor a pólvora excitante. Había pistolas de vaqueros y de policías. La cuestión es que ejercían una gran fascinación sobre nosotros, a modo de imitación de lo que veíamos en el cine, aún sin ser chicos violentos. Con el tiempo alcanzó más importancia el balón de fútbol, al menos íbamos más encaminados hacia una via deportiva y pacífica. Los balones tenían su importancia porque permitían organizar los partidos en la Alameda, donde había que ganar. Más que balones eran pelotas que con el tiempo se medio pinchaban, acababan siendo algo duro para andar a patadas y dolían al recibir un pelotazo de aquellos. Luego vinieron los libros y la ropa, aunque para entonces éramos mayorcitos, y ya había que dejar paso a la realidad.
sábado, 25 de diciembre de 2010
El Belén
El Belén lo hacíamos todos los años con las mismas figuritas de barro cocido y el portal. Lo principal era conseguir el musgo y, para ello, recorríamos las zonas más húmedas en torno a la fábrica para traer los terrones de musgo. Algún helecho también caía para hacer el papel de palmera (algún bichillo también venía involuntariamente). Otro componente era algo de arena para los caminos y eso se conseguía en la playa. Con un poco de riesgo se ponía agua, pero lo más seguro era la platina de las tabletas de chocolate. Solo con el paso de los años creo que se llega a comprender bien el significado del Belén, aparte de la recreación de las escenas del nacimiento de Jesús, cuando comprendemos que significa el participar como niño en la vida poniendo un monte aquí, una figurita allí, un río por este lado, unos pastores y sus ovejas en aquel monte....
lunes, 6 de diciembre de 2010
Mi primera bicicleta
Ahora que se acerca de nuevo el día de Reyes me vuelven a la memoria todos aquellos regalos que, por un motivo o por otro, dejaron huella en mí.Sobre todos ellos permanece en el recuerdo mi primera bicicleta.
Por los comentarios que sobre nuestras bicicletas hacéis, veo que recordáis que la mía era verde. Pero quizá no es lo más significativo el color sino su origen. Cuando la recibí el día de Reyes, me sentí privilegiada ya que era , a mis ocho años, la única que la tenía. Esto no fue debido a que mis padres tuvieran mayor poder adquisitivo que los otros, ni mucho menos, sino a la habilidad de mi padre por la reconstrucción de objetos antiguos que todavía conserva hoy. Esta bicicleta era un despojo oxidado que había en alguna esquina de la casa de mis abuelos, en Balea. Mi padre la limpió, pintó y engrasó. Recuerdo el color aluminio del manillar y radios de las ruedas Creo que lo único nuevo era el timbre y las llantas. Al ser la primera, fue una especie de bicicleta escuela que compartíamos en el aprendizaje por el sistema de dejarse ir cuesta abajo ( como bien recuerda Estrella).Gracias al “buen hacer” de mi hermano Toño, creo que mi primera bicicleta no duró mucho.
Por los comentarios que sobre nuestras bicicletas hacéis, veo que recordáis que la mía era verde. Pero quizá no es lo más significativo el color sino su origen. Cuando la recibí el día de Reyes, me sentí privilegiada ya que era , a mis ocho años, la única que la tenía. Esto no fue debido a que mis padres tuvieran mayor poder adquisitivo que los otros, ni mucho menos, sino a la habilidad de mi padre por la reconstrucción de objetos antiguos que todavía conserva hoy. Esta bicicleta era un despojo oxidado que había en alguna esquina de la casa de mis abuelos, en Balea. Mi padre la limpió, pintó y engrasó. Recuerdo el color aluminio del manillar y radios de las ruedas Creo que lo único nuevo era el timbre y las llantas. Al ser la primera, fue una especie de bicicleta escuela que compartíamos en el aprendizaje por el sistema de dejarse ir cuesta abajo ( como bien recuerda Estrella).Gracias al “buen hacer” de mi hermano Toño, creo que mi primera bicicleta no duró mucho.
jueves, 4 de noviembre de 2010
La canción más antigua...
La canción más antigua que recuerdo puede ser que sea "Marina", aunque también está entre las primeras la de "Lavanderas de Portugal". Supongo que las habría oído a través de la radio, ya que era la única fuente de audio que había a comienzos de los sesenta, más improbable era que se la oyese cantar a alguien porque no recuerdo que la gente cantase mucho. Luego se pusieron de moda las canciones sudamericanas y, particularmente, las rancheras. Había la costumbre de pedir al programa, supongo que por carta, que dedicasen tal o cual canción a unas chicas o una novia o amigas, era la modalidad de canciones con dedicatoria que supongo que oirían los que estaban implicados. Las de Jorge Negrete, Antonio Machín o Los Tres Sudamericanos, estaban entre las solicitadas. En las fiestas del pueblo, las orquestas reproducían, también, las canciones sudamericanas, intercaladas con los famosos pasodobles españoles, pero luego empezaron los yeyés y ya fue otra cosa.
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