sábado, 19 de marzo de 2011

Árboles brotando

Estuve en Galicia este mes de Marzo, hacía años que no coincidía con este mes, y volví a recordar el brotar de los árboles. Delante de la ventana de mi habitación había un pesegueiro abrideiro, y en éstas fechas empezaban a salirle los brotes de las flores de los nuevos frutos. Con el paso de los días veía aparecer las hojas, los pequeños pésegos, hasta que finalmente, por el mes de julio, observaba ya los frutos que empezaban a madurar. Algún año llegué a coger algún pésego desde la propia ventana. Los pésegueiros abrideiros y duraznos daban muchos frutos, con mucha agua, lo que resulta sorprendente es que quedasen en segundo término ante melocotones o nectarinas, porque realmente son una fruta valiosa y, además, los árboles son muy resistentes, valor que se debe de considerar también en una época en que hay que economizar energía.

lunes, 7 de marzo de 2011

Orejas y filloas

El Carnaval era época de orejas y filloas. Las orejas eran una masa que se freía y luego se espolvoreaba con azucar y canela; quedaban retorcidas y le daban apariencia de una oreja, de ahí el nombre. Las filloas se untaban de azucar o miel y se enrollaban. El Carnaval era época de rebuscar en los armarios y los viejos baúles la ropa antigua, para formar un disfraz indefinido que se llamaba "facha". Comprábamos caretas de cartulina (que se ablandaba con el sudor), atadas con una goma, y con tal facha nos echábamos a la calle. Íbamos por las casas esperando no ser reconocidos pero tal hecho duraba poco, porque éramos los de siempre. Hartos de ser reconocidos, un año, les pedimos a nuestras madres que nos hicieran un capuchón de tela, cual verdugos, y esa vez tuvímos más éxito, aunque realmente debiamos de parecer auténticas fachas.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Puestos de caramelos y demás chucherías

En Cangas los puestos de caramelos y chistes estaban situados en lugares estratégicos, en la zona de los muelles. En la esquina de la fábrica de las luces, delante del muelle grande, había uno, entre los dos muelles estaba otro, el de Vilerma, y, en el muelle de la Guapa, había un tercero. Tenían toda clase de golosinas y cosas de niños, pero también vendían fruta, se conoce que para el viaje a Vigo. Luego estaba el kiosko del Sr. López en la Alameda, que se dedicaba fundamentalmente a la venta de la prensa. Delante del cine Avenida había otro kiosko, orientado para la gente que iba al cine, aunque también se ponían puestos ambulantes en la misma entrada del cine. La de Leta tenía también su correspondiente puesto. Al lado de la Plaza, en la entrada Norte, había un puesto con un carrito de helados al corte. En el barrio Chino, al lado del campo de futbol del Alondras, también había  otro, que servía cuando se iba al futbol o a la playa. Nosotros, como niños que éramos, controlábamos estas posiciones porque era dónde podíamos gastar nuestras perrillas.

domingo, 23 de enero de 2011

Los sobres sorpresa

Los niños solíamos comprar en las tienditas diversos elementos para nuestro entretenimiento, con algunas perrillas de que disponíamos. Había caramelos, chicles, pipas y toda suerte de golosinas, entre las que destacaban los platanitos y unos caramelos que asemejaban a cortes de tallo. Pero también podíamos comprar sobres de estampitas para acabar la colección del momento, y chistes de todo tipo, desde el TBO hasta Hazañas Bélicas o el Jabato. Había, también, los sobres sorpresa, que contenían cosas variadas, y, como su nombre indica, que podía uno disfrutar de encontrar sorpresas de figuritas o juguetitos variados como, por ejemplo, voladores al estilo de aspas de helicóptero. Recuerdo la tienda que había al lado del club Rodeiramar, con la señora Vilerma (si no me equivoco) metida en aquella ventana, con los chistes colgados con pinzas, cual piezas de ropa, en su interior. ¡Era lo que había!.

sábado, 1 de enero de 2011

Reyes Magos en Salgueiron

El día de Reyes Magos era especial para los niños, soñabamos con tener unos juguetes que nos acercasen más a la realidad que los propios juguetes que improvisábamos con palos y restos durante todo el año. La pistola de estralos era algo especial, tenía aquellos estralos en roseta, que había que dosificar poco a poco para no perder el efecto ruidoso, y un olor a pólvora excitante. Había pistolas de vaqueros y de policías. La cuestión es que ejercían una gran fascinación sobre nosotros, a modo de imitación de lo que veíamos en el cine, aún sin ser chicos violentos. Con el tiempo alcanzó más importancia el balón de fútbol, al menos íbamos más encaminados hacia una via deportiva y pacífica. Los balones tenían su importancia porque permitían organizar los partidos en la Alameda, donde había que ganar. Más que balones eran pelotas que con el tiempo se medio pinchaban,  acababan siendo algo duro para andar a patadas y dolían al recibir un pelotazo de aquellos. Luego vinieron los libros y la ropa, aunque para entonces éramos mayorcitos, y ya había que dejar paso a la realidad.

sábado, 25 de diciembre de 2010

El Belén

El Belén lo hacíamos todos los años con las mismas figuritas de barro cocido y el portal. Lo principal era conseguir el musgo y, para ello, recorríamos las zonas más húmedas en torno a la fábrica para traer los terrones de musgo. Algún helecho también caía para hacer el papel de palmera (algún bichillo también venía involuntariamente). Otro componente era algo de arena para los caminos y eso se conseguía en la playa. Con un poco de riesgo se ponía agua, pero lo más seguro era la platina de las tabletas de chocolate. Solo con el paso de los años creo que se llega a comprender bien el significado del Belén, aparte de la recreación de las escenas del nacimiento de Jesús, cuando comprendemos que significa el participar como niño en la vida poniendo un monte aquí, una figurita allí, un río por este lado, unos pastores y sus ovejas en aquel monte....

lunes, 6 de diciembre de 2010

Mi primera bicicleta

Ahora que se acerca de nuevo el día de Reyes me vuelven a la memoria todos aquellos regalos que, por un motivo o por otro, dejaron huella en mí.Sobre todos ellos permanece en el recuerdo mi primera bicicleta.
Por los comentarios que sobre nuestras bicicletas hacéis, veo que recordáis que la mía era verde. Pero quizá no es lo más significativo el color sino su origen. Cuando la recibí el día de Reyes, me sentí privilegiada ya que era , a mis ocho años, la única que la tenía. Esto no fue debido a que mis padres tuvieran mayor poder adquisitivo que los otros, ni mucho menos, sino a la habilidad de mi padre por la reconstrucción de objetos antiguos que todavía conserva hoy. Esta bicicleta era un despojo oxidado que había en alguna esquina de la casa de mis abuelos, en Balea. Mi padre la limpió, pintó y engrasó. Recuerdo el color aluminio del manillar y radios de las ruedas Creo que lo único nuevo era el timbre y las llantas. Al ser la primera, fue una especie de bicicleta escuela que compartíamos en el aprendizaje por el sistema de dejarse ir cuesta abajo ( como bien recuerda Estrella).Gracias al “buen hacer” de mi hermano Toño, creo que mi primera bicicleta no duró mucho.

jueves, 4 de noviembre de 2010

La canción más antigua...

La canción más antigua que recuerdo puede ser que sea "Marina", aunque también está entre las primeras la de "Lavanderas de Portugal". Supongo que las habría oído a través de la radio, ya que era la única fuente de audio que había a comienzos de los sesenta, más improbable era que se la oyese cantar a alguien porque no recuerdo que la gente cantase mucho. Luego se pusieron de moda las canciones sudamericanas y, particularmente, las rancheras. Había la costumbre de pedir al programa, supongo que por carta, que dedicasen tal o cual canción a unas chicas o una novia o amigas, era la modalidad de canciones con dedicatoria que supongo que oirían los que estaban implicados. Las de Jorge Negrete, Antonio Machín o Los Tres Sudamericanos, estaban entre las solicitadas. En las fiestas del pueblo, las orquestas reproducían, también, las canciones sudamericanas, intercaladas con los famosos pasodobles españoles, pero luego empezaron los yeyés y ya fue otra cosa.

sábado, 30 de octubre de 2010

Calabazas de difuntos

Las calabazas quedaban en los campos donde se había cultivado millo después de que este se hubiera recogido. Lo único que quedaba realmente eran los apilamientos del cañoto del millo en forma de meda cónico y las calabazas coloridas que habían madurado durante el verano,  ambos productos estaban destinados al alimento de los animales --en algunos casos se cultivaban manguetas que servía para el consumo humano haciendo, por ejemplo, chulas. En este contexto era natural que los niños cogieramos las calabazas que quedaban en los campos y huertas, en general las pequeñas, y las utilizáramos para hacer las calabazas de difuntos. Una de estas calabazas la dejé un año, al atardecer, en las escaleras de subida de la fábrica, encima de un poste del pasamanos --tenía su vela y todo. El objetivo era dar miedo a los transeuntes en aquellas noches desapacibles del otoño, en las que realmente era como para espantarse el encontrar algo de luz y calor (un hilo de vida) en medio de aquella naturaleza moribunda.

jueves, 14 de octubre de 2010

El huevo de madera

El huevo de madera que tenían todas las cestas de costura era realmente singular. Tenía la forma perfecta de huevo y era lo que más llamaba la atención, máxime cuando en casa había gallinas --no me imaginaba a una de aquellas gallinas queriendo incubar tal objeto. Por supuesto se utilizaba para zurcir calcetines, porque era la cultura del mantenimiento, las cosas tenían que durar aunque remendadas. También podía haber palillos de madera para hacer calados, aunque eso era más complejo. Lo que no faltaban era agujas de calcetar y de ganchillar, dedales, tijeras, alfileres, imperdibles, corchetes y toda una colección de agujas de coser, desde estambreras hasta las más finas. ¡Ah!, y todo tipo de botones de repuesto.

viernes, 1 de octubre de 2010

Pelar castañas y otras tareas

Ahora que viene el Otoño me vienen al recuerdo las castañas cocidas. Cocidas y no asadas, porque esta era la forma tradicional de prepararlas con los anises que crecían por todos los lados y en particular en las huertas. Para ello había que colaborar pelando las castañas lo cual era un poco pesado. También recuerdo la colaboración que teníamos que hacer en otra tarea doméstica como era el elaborar los ovillos de lana. Con nuestros brazos extendidos aguantábamos las madejas de lana para que nuestras madres hicieran el ovillo necesario para calcetar. Otra tarea bastante habitual era la de ayudar a doblar sábanas y mantas. Cogíamos los extremos que nos daban y seguíamos el orden que nos marcaban, aunque a veces por aquello de la imagen especular lo hacíamos al revés. ¿Y qué decir de enrollar calcetines? ¿Y de batir nata para hacer mantequilla? Teníamos muchas tareas infantiles en las que participábamos en el mantenimiento de la casa y, porque no, en las que jugábamos también para entretener los días frios o lluviosos.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Huevo, pico o araña

El juego del huevo, pico o araña, consistía en la confrontación de dos grupos, a uno le tocaba ponerse agachado en fila y al otro saltar encima de estos, procurando no caerse, y hacer la pregunta de huevo, pico o araña, a la vez que con la mano el capitán simbolizaba una de estas tres cosas. Si acertaba el equipo inferior, se cambiaba la situación y, entonces, los de abajo pasaban a saltar encima de los otros. El juego contaba con el soporte inicial de alguien que estaba fuera del juego, que a su vez actuaba de árbitro en la cuestión, y ayudaba a que el primero de la fila inferior tuviera una amortiguación de los saltos apoyando la cabeza en su regazo. El asunto era un poco bruto, los saltadores intentaban cargar a los de abajo, derribándolos si era posible, para hacerles sufrir el peso. ¿Juegos de iniciación?

En el blog "Acariciando el gato" hay una foto que ilustra muy bien el juego y la tomo prestada:

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Barcos de corcho

En el Carro y la playa aledaña se solían acumular restos de la fábrica que llegaban flotando. Recuerdo que la parte inferior del Carro, con marea baja, tenía una cantidad grande de algas filamentosas y por eso, en la parte superior, con marea alta, se debían de ir acumulando estos restos. Había unos corchos alquitranados que debían de proceder de algún tipo de aislamiento térmico de barcos o de la propia fábrica, y que pronto les buscamos utilidad para nuestros juegos infantiles: hacer improvisados barcos con quilla, timón y vela, para hacer carreras con el viento. Los echábamos desde el muelle y, según el viento, se iban para la playa o para la ría, con la consiguiente pérdida en este último caso. Lo malo eran aquellas algas filamentosas que en las escaleras del muelle eran verdaderas pistas de patinar y más de una vez me caí, incluso al mar. Llegué a soñar con ser constructor de barcos, reforzada esta ilusión por la gran tradición de astilleros de la ría, pero también varé estos sueños en la playa o se me perdieron en el fondo de la ría porque mis derroteros fueron por otros lados. Lo mío no era hacer realidad los sueños, a lo más, soñarlos.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Video de Massó publicado en Youtube

Letrero de Massó

EL MAR ES CAMINO PARA TODOS, FU-
ENTE DE VIDA, FECUNDADOR DE LA TIERRA,
TESORO DE LOS POBRES.

PESCADOR QUE EMPLEAS EXPLOSIVOS,
TRABAJAS CONTRA QUIEN TE ALIMENTA.

NUESTRO RESPETO Y NUESTRO AMOR PA-
RA EL MAR, CON QUIEN DIOS NOS EN-
SEÑA FORTALEZA Y LIBERTAD.