sábado, 25 de septiembre de 2010

Huevo, pico o araña

El juego del huevo, pico o araña, consistía en la confrontación de dos grupos, a uno le tocaba ponerse agachado en fila y al otro saltar encima de estos, procurando no caerse, y hacer la pregunta de huevo, pico o araña, a la vez que con la mano el capitán simbolizaba una de estas tres cosas. Si acertaba el equipo inferior, se cambiaba la situación y, entonces, los de abajo pasaban a saltar encima de los otros. El juego contaba con el soporte inicial de alguien que estaba fuera del juego, que a su vez actuaba de árbitro en la cuestión, y ayudaba a que el primero de la fila inferior tuviera una amortiguación de los saltos apoyando la cabeza en su regazo. El asunto era un poco bruto, los saltadores intentaban cargar a los de abajo, derribándolos si era posible, para hacerles sufrir el peso. ¿Juegos de iniciación?

En el blog "Acariciando el gato" hay una foto que ilustra muy bien el juego y la tomo prestada:

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Barcos de corcho

En el Carro y la playa aledaña se solían acumular restos de la fábrica que llegaban flotando. Recuerdo que la parte inferior del Carro, con marea baja, tenía una cantidad grande de algas filamentosas y por eso, en la parte superior, con marea alta, se debían de ir acumulando estos restos. Había unos corchos alquitranados que debían de proceder de algún tipo de aislamiento térmico de barcos o de la propia fábrica, y que pronto les buscamos utilidad para nuestros juegos infantiles: hacer improvisados barcos con quilla, timón y vela, para hacer carreras con el viento. Los echábamos desde el muelle y, según el viento, se iban para la playa o para la ría, con la consiguiente pérdida en este último caso. Lo malo eran aquellas algas filamentosas que en las escaleras del muelle eran verdaderas pistas de patinar y más de una vez me caí, incluso al mar. Llegué a soñar con ser constructor de barcos, reforzada esta ilusión por la gran tradición de astilleros de la ría, pero también varé estos sueños en la playa o se me perdieron en el fondo de la ría porque mis derroteros fueron por otros lados. Lo mío no era hacer realidad los sueños, a lo más, soñarlos.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Video de Massó publicado en Youtube

Letrero de Massó

EL MAR ES CAMINO PARA TODOS, FU-
ENTE DE VIDA, FECUNDADOR DE LA TIERRA,
TESORO DE LOS POBRES.

PESCADOR QUE EMPLEAS EXPLOSIVOS,
TRABAJAS CONTRA QUIEN TE ALIMENTA.

NUESTRO RESPETO Y NUESTRO AMOR PA-
RA EL MAR, CON QUIEN DIOS NOS EN-
SEÑA FORTALEZA Y LIBERTAD.

sábado, 11 de septiembre de 2010

El caracol

¡Por fin encontré la foto del caracol!
Un día que no pude ir a la escuela por estar malo coincidió con la venida del fotografo a la misma. Me quedé sin la típica foto escolar, pero hubo un remedio, el fotógrafo pasó por mi casa y me hizo la foto con el caracol. Aún estaba entero, con la nariz rota, pero no duró mucho.

viernes, 10 de septiembre de 2010

miércoles, 8 de septiembre de 2010

La sirena de Massó

Me cuenta Merche que la sirena de Massó tenía códigos para que la gente entendiera a quién llamaba: según fuese un toque, dos o tres se llamaba a gente de distinta zona. Esto ocurría cuando había jornadas extraordinarias. La razón era que en determinadas temporadas de pesca los barcos volvían a puerto cuando ya acababan de llenar las bodegas, además podía haber bonificaciones en los precios según el momento de la llegada del pescado, esto implicaba que un barco podía atracar un fin de semana en el muelle y entonces había que descargarlo.

martes, 7 de septiembre de 2010

Los balandros

Los balandros eran barcos que transportaban carga, generalmente entre Cangas y Vigo. Eran barcos que tenían mucha cubierta para poder llevar los bultos y un buen mástil con una pluma que se manejaba con poleas, para subir y bajar los bultos al muelle. En Cangas estaba Antolín que tenía uno y hacía el servicio con Vigo. Recuerdo que transportaba bombonas de butano cuando empezaron las cocinas de gas. Quino me cuenta que Massó tenía dos balandros, en uno de los cuales trabajaba su padre. Dice que una vez tuvieron que hacer un viaje hasta Avilés. No recuerdo bien esos balandros, uno de ellos al parecer se llamaba El Delfín, pero supongo que serían como el de Antolín, en cuyo caso me puedo imaginar lo arriesgado que tenía que ser navegar fuera de la ría con tales barcos.