jueves, 31 de diciembre de 2009

Fin de año

Hoy que es fin de año, al volver a Salgueirón en el tiempo, recuerdo los fines de año que pasé de pequeño en casa. Por alguna razón me iba a la cama antes de dar las doce y desde allí oía que cambiaba el año porque a esa hora sonaban las sirenas de los trasatlánticos y demás barcos que había en Vigo. Escuchaba a continuación si pasaba algo porque el cambio de año lo asociaba con algo nuevo, y claro, no ocurría nada y me quedaba dormido. Por la mañana comprobaba que el mundo seguía funcionando como siempre.

martes, 22 de diciembre de 2009

Gaviotas por la ventana

Lo que se llama en física una visión euleriana es a lo que jugaba cuando era pequeño en los días festivos desde cama. La fábrica atraía muchas gaviotas por el olor y se situaban en largas filas sobre su tejado, eso implicaba que iban y venían hacia o desde alguna parte por la mañana y por la tarde. El juego consistía en ver pasar las gaviotas por los cuadros de la ventana y contabilizar ese flujo para ver en qué cuadrado habían pasado más. Había también bandadas de gorriones que llegaban a la alameda, de estorninos que venían a los higos de agosto o de avefrías que llegaban en invierno, que también podían usarse para el juego.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Factorías conservera y ballenera: Massó

En el Instituto Montecarrasco (Cangas) están realizando un trabajo de promoción de la lengua gallega con los alumnos/as de ESO, tomando como referencia las factorías conservera y ballenera de Cangas. José Ramón - mi marido y profesor del centro - aportó esta compilación de fotografías de las instalaciones antiguas y actuales que, como me parecieron interesantes, las incorporo a nuestro blog.
Espero que os guste.




domingo, 22 de noviembre de 2009

La de Barca

Hubo una época en que andábamos en bicicleta para ir a todos los lados, incluso llegamos a ir hasta Beluso, y, claro, teníamos que arreglar los pinchazos que ocurrían a menudo. Los suministros estaban en Cangas, en el taller de Barca, enfrente del muelle de la "Guapa", y solíamos caer por allí de vez en cuando. Disponíamos de unas cajas de parches y del pegamento especial que había a tal efecto que, junto con una hoja de papel de lija, nos permitía arreglar tubulares y seguir montando en bici.

Los vendedores de piñas

Una profesión antigua, la de vendedor de piñas de pino, existió mientras hubo cocinas de hierro porque con el butano se acabó la necesidad de esta materia prima. Venían con sacos de piñas hasta las casas y los vendían en la misma puerta, aunque no recuerdo si había que avisarles o pasaban al azar. Las cocinas de hierro se encendían con la leña de la huerta, de la poda de frutales y otras ramas, pero daba mejor fuego la piña del pino. Dentro de las piñas venían tijeretas, unos insectos alargados y marrones, se conoce que se alimentaban de algo que tenían, y cuando se echaban al fuego algunas tijeretas salían corriendo. Al igual que las cucarachas daban un poco de asco.

jueves, 19 de noviembre de 2009

La báscula

A la entrada de la fábrica de Massó, a la izquierda, había una báscula para pesar los camiones. Era una plancha de hierro rectangular en la que cabía un camión grande. Supongo que pesando el camión en lleno y luego vacío calculaban en peso de la carga. Había una ventana que daba a la báscula desde donde se daban instrucciones al conductor para poner y quitar el camión, el propio portero (el padre de Pili) era el que la manipulaba. Normalmente los camiones que salían de la fábrica llevaban todo tipo de conservas y los que llegaban podían traer desde pescado hasta aceite de oliva, pasando por sal o cualquier otra materia prima. La gente pasaba caminando por encima de la báscula cuando estaba libre y recuerdo que era bastante estable.

domingo, 15 de noviembre de 2009

El inspector de la escuela

Liste era el inspector que venía a las escuelas de vez en cuando, al menos a la de los niños. Mi padre nos avisaba de que iba a venir y nos preparaba por si nos hacía preguntas, cosa que alguna vez ocurría, pero por lo demás era una visita rutinaria que no nos creaba mas preocupación. Cuando se jubiló se fue a vivir a Cela según tengo entendido y ya no volví a ver otro inspector, para entonces se había acabado la escuela del Hotel y mi padre iba al grupo de San Roque. Las escuelas se cerraron antes de que quebrase Massó, por alguna razón se suprimieron y se integraron a maestros y alumnos en los grupos escolares.

Espejismos en Areamilla

Los días que apretaba fuerte el calor en verano, desde Areamilla se observaba un fenómeno meteorológico curioso, la formación de una franja horizontal en el horizonte que parecía querer elevar las Islas Cies o la costa de Bayona. Por efecto de la evaporación del mar se reflejaba éste en ese vapor impidiendo ver con claridad la linea del horizonte, amplificándola incluso y dando la impresión de que la tierra de enfrente tenía un zócalo. Lo mismo ocurre en el asfalto cuando está muy caliente y se convierte en un espejo haciendo desaparecer la carretera. Los niños imaginábamos que aquello podía ser un fenómeno similar al que ocurre en el desierto, aunque en este caso en vez de arena había agua.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Arreglar cacerolas

Las cacerolas y ollas de casa estaban remachadas con aquellos aros debido a que por algún golpe se hacía un agujero y las dejaba inservibles hasta que se reparaban. Venían los afiladores y capadores (al parecer tenían ambas habilidades) y arreglaban las perolas o afilaban los cuchillos. Los primeros que venían también reparaban los paraguas con aquellos carros especiales de rueda a pedal, porque los de después ya venían en moto y eran más de afilar cuchillos que de otra cosa. Era una economía en la que las cosas cuando se estropeaban se arreglaban. Se zurcían calcetines o camisas, o se cogían puntos en las medias. Cuando la ropa estaba muy pasada se les hacía un reciclaje en forma de paños para secar. Hasta los cueros de los zapatos los usábamos para hacer tirachinas. Realmente no se tiraba nada que no fuese susceptible de rehusar.

viernes, 6 de noviembre de 2009

¿Una fuga en Areamilla?

Tengo un recuerdo borroso que tal vez me lo haya inventado, pero algo me suena de que una vez se escapó alguien de la Guardia Civil y se tiró al mar entre la Congorza y Areamilla y fue nadando hasta el "con" que hay por allí. Tuvieron que ir hasta el islote los guardias para poder apresarlo. ¿Alguien se acuerda de ésto? También me acuerdo, y debe de ser que era por aquella época, de ver hacer rapetadas en la playa de Areamilla al atardecer. Con unas chalanas y desde la playa traían arrastrando la red hasta alcanzar la playa con aquella bolsa final medio llena de pescados, con algunos salmonetes y algunas sollas entre otros.

domingo, 27 de septiembre de 2009

La otra noche soñé

Soñé que estaban restaurando los alrededores de la fábrica. Había un nuevo lavadero que ahora dedicaban a expositor de artesanía (¿?), había de nuevo otra guardería y la carpintería la estaban restaurando. Yo me decía: "Si no dejaran esto abandonado tanto tiempo no tendrían que gastar tanto en arreglarlo". ¡Volvían a poner lo que había!; la mente que juega estas malas pasadas.
¡Un lavadero dedicado a la artesanía!. ¡Qué cosas!. El lavadero lo utilizábamos los niños para correr por encima de los pilones jugando a la pita. Con el tiempo se fue ensuciando y ya no entrábamos. Lo que sí hacíamos era jugar en los árboles que había entre las dos escaleras y por el pasillo intermedio. Tenían un olor raro aquellas hojas pero se subía fácilmente por las ramas.

jueves, 27 de agosto de 2009

CENSO DE MASSÓ II

Viviendas del hotel:

A. Bajo:
1. Antonio Broullón y Carmen (Carballeira)
- Pili
- José Antonio

B. 1º piso:
1. Adolfo y Agustina
- Pepita
- Manolito
- Elena
- Javier
- Manolita

C. 2º piso:
1. Fina y Ángel (Tuto)
- Ester
- Jose
- Miguel
- Salvador
- Loli
- Lorenzo
- Mónica
- Carlos
- Moisés
2. Pepé y Bernarda ( A Portela)
- Finita
- Victoria
- Puri
3. Cosme y Lola
- Encarna
- Toño ( Barrabí)

D. Ala izquierda:
1. Juan ( el veterinario ) y Berta
- Juan
- Mari Berta
- Rubén
- Fabiola
- María del Mar
- Andrés

E. Ala derecha:
1. Juan (Xoaneiro) y Gustavina
- José Luis
- Juan
- Juana
- Virginia

Viviendas de la carretera:

1. Rogelio y Fina
- Montse
- Quelo

2. José (Joseíllo) yGloria
- Glorieta
- Mari

3. Guillermo y Ramona:
- Finita
- Chichí
- Guillermo (Manzanilla )

4. Luciano y Pilar
- Luciano
- Pili

5. Jaime Delia
- Pepe

6. Benigno Cuevas y Carmen
- Benigno
- Paco

Otras:

1. Don Paco y Lupe
- Rosita
- Paco
- Carlos (Parrocha )

2. Valentín y Alzira
- Mari Loli

3. Ismael y Lola

4. Señora Lola
- Sagrario

5. Herminio y Sra Manuela
- Fina
- Rosi

6. Carlos Palacios y Jesusa
- Carlos
- Alberto
- Fina
- Susi

domingo, 23 de agosto de 2009

LA BALLENERA




¡Huele mal! Hoy toca coger la bici y bajar a la ballenera. Un vez allí contemplamos todo el proceso: 1. Sube la ballena al varadero, tirada por unas cuerdas muy gruesas que se mueven gracias a una manivela mecánica. 2. Abren la boca de la ballena y la mantienen así gracias a una enorme estaca vertical. 3. Suben los operarios con su calzado provisto de tacos y unas cuchillas de mango largo. 4. Le quitan la piel haciendo un corte longitudinal desde la cabeza a la cola, ayudados desde el suelo por otros que provistos de unos ganchos tiran la piel hacia sí. 5. Lo siguiente era cortar la carne en grandes trozos y que pasaban al interior de las dependencias para su tratamiento. Esto último ya no lo veíamos por dos motivos; uno, que no podíamos entrar y otro, que carecía de interés para nosotros. Esta visión la tengo muy repetida en mi recuerdo, además de algunas que otras anécdotas:

- Un día fuimos a la ballenera con mayor ilusión que otras veces porque nos dijeron que iban a descuartizar una ballena que pescara Franco ( máxima autoridad del momento ) y nos llevamos una gran decepción porque no era más que un pequeño cachalote.

- Otro día, llegó un grupo de turistas entre los cuales iba una señora que se empeñó en que le hicieran una foto delante de la boca abierta de la ballena. Esta oronda mujer, que llevaba un vestido de flores ( azules y blancas ), patinó en la grasa de aquel suelo de madera y sus flores se convirtieron en rojas, igual que su pelo rubio se tiñó del mismo color. Recuerdo a los obreros riéndose abiertamente de la señora y los lamentos de esta.

Recuerdo también la época en que había japoneses aprendiendo la técnica que aquí se utilizaba, y que hoy tanto rendimiento le sacan.

No me olvido tampoco del sabor a mar de la carne de ballena y de su color blanquecino, a pesar de no haberla vuelto a probar en muchos años.

Con referencia a la ballenera, mi padre siempre cuenta una anécdota muy curiosa:

-Un día en el que los trabajadores trataban de ladear una ballena, les falló la estaca que mantenía abierta la boca y esta se cerró en el pie a un operario. Cojeó toda su vida y cuando le preguntaban por el motivo de su cojera, él siempre decía: "Traboume unha ballena"

Marisa

sábado, 22 de agosto de 2009

La Guardería

Vi unas fotos de la Guardería este verano y me hicieron recordar aquellas cunas de tela que colgaban de una estructura metálica, aunque lo que más me vino a la memoria fue el olor a niños pequeños que se desprendía por aquella puerta, mezcla de colonia y biberones -había una señora delgada encargada de la Guardería que vivía por la del Palacio pero no consigo recordar su nombre. Lo que si hacíamos era jugar en el estanque con los chafarís y mirábamos aquellos peces de colores que había nadando. El mecanismo de la fuente era que salía agua por los chafarís y se eliminaba por unos sumideros de rebose, los cuales tenían un efecto de succión y que nosotros tapábamos para notarlo. ¡Qué gran asociación entre el estanque y la guardería!

Pu de mu

Carlos Ocaña siempre me recuerda una anécdota de cuando era muy pequeño y apenas hablaba: Una vez pasó el carro de bueyes de Benito (?) por la carretera de abajo y una de las vacas echó la bosta, ante lo que yo dije: ¡Pu de mu!, o sea, ¡caca de vaca!

Nueva incorporación

Soy Mari Carmen, estuve leyendo lo del trompo, yo donde jugaba era en la Plazuela de Síngulis con mis primos; recuerdo que había una forma de tirarlo “de hombre” (desde encima del hombro) y otra “de mujer” (desde la cadera). A mí que sólo me bailaba de vez en cuando, me encantaba cuando ellos lo cogían y me lo pasaban a la palma de mi mano.

De la playa de La Congorza, recuerdo que teníais una descripción de la sangre que iba del matadero hasta la playa, era igual que la de los ríos de España que estudiábamos en Geografía (..nace en el matadero, pasa por las piedras, desemboca en la playa..).

Sobre pésegos y demás frutas, supongo que recordarás lo de “ir ao corso”, que creo que también es una expresión muy canguesa para ir a robar fruta a los árboles.

lunes, 10 de agosto de 2009

Los de Salgueirón

Estuve en Cangas estos días y me encontré con gente que vivía en Salgueirón en los años 60. Estuve con Quino el hermano de José, con Gloria la hija de Rafaela, con Jose Antonio Perales, con Pepe el de Balea (me hablaba de Don Armindo), aparte de la gente de la pandilla, y saludé de lejos a alguno otro más (Mauro, Guillermo,..). Hay una nostalgia en todos nosotros de aquellos años, en parte por aquello de que los recuerdos siempre son positivos pero también hay una experiencia positiva de la vida en aquel entorno.

miércoles, 8 de julio de 2009

La playa de la Congorza

La playa de la Congorza era pequeña, estaba llena de gamelas y chalanas, y rara vez nos bañábamos en ella porque cuando mataban ganado en el Matadero toda la sangre teñía el agua de rojo, cual plaga egipcia, y porque resultaba más atractivo bañarse en el muellito, sobre todo con marea alta. Desde el muellito nos lanzábamos corriendo a ver quién alcanzaba más distancia en el salto. Cuando había mareas vivas el mar llegaba a cubrirlo. Recuerdo ver pescar bruños con marea baja entre el muelle y la playa, con una gamela y un cajón con cristal para ver el fondo y un bichero.

sábado, 27 de junio de 2009

Pésegos abrideiros y duraznos

Los pesegueiros eran los árboles frutales más comunes en la huertas de Salgueirón. Había de dos tipos, los abrideiros, que como su nombre indica tenía unos pésegos que se abrían fácilmente, separándose la pulpa del hueso, y los duraznos, que tenían pegada la pulpa al hueso. Como se tiraban los huesos por cualquier lado siempre nacía en cualquier sitio un nuevo pesegueiro. Después vinieron los melocotones, las peladillas, las pavías, ..., que relegaron en importancia al pésego del país, pero hay que reconocer su valía a la altura que cualquiera de estas nuevas frutas importadas.

miércoles, 10 de junio de 2009

El juego del trompo

Jugar al trompo con los niños de la escuela no era sólo hacerlos bailar, cuando a uno le tocaba en prenda dejar el suyo en el suelo, los demás le lanzaban los trompos para darle con sus puntas. Cuando los bailaban los recogían con la palma de la mano y los lanzaban con fuerza sobre el que estaba de prenda. Había veces en que el lanzamiento inicial impactaba de lleno en el trompo del suelo y lo partían, y ese era el objetivo del juego, intentar romper al máximo el trompo en prenda. Se valoraban aquellos hechos de madera de "buxo", porque eran duros y resistían mejor estas embestidas. Era un juego donde primaba la puntería y la fuerza.

El juego del pañuelo

En los recreos jugábamos delante de la escuela (en la carretera) a varios juegos, uno de ellos era el del pañuelo. Dos filas de niños competidores se numeraban y entre ellos, en el medio, un niño iba diciendo los números para que alguno de los jugadores oponentes con ese número, lograse coger el pañuelo y volver a su sitio, eliminando así al otro, salvo que fuera tocado por éste en su retorno, con lo cual quedaba eliminado. Cuando se iban eliminando los niños de uno de los equipos los miembros restantes asumían sus números. Era un juego donde primaba la velocidad.

lunes, 8 de junio de 2009

Jabón casero

En casa se hacía jabón para lavar la loza o la ropa en el pilón. Se usaban cajas de madera del membrillo para cuajar aquella mezcla de aceites usados y de sosa; la caja le daba la forma característica de pastilla cuadrada. La operación se hacía con cuidado para no quemarse con la sosa.

sábado, 6 de junio de 2009

La votación de 1967

Recuerdo la votación del 67 como algo insólito. Después me enteré que se votaba la Ley Orgánica del Estado, la sucesión del régimen y el primer paso para la monarquía. Recuerdo que la urna estaba en la escuela de Balea, al lado de Simón, y que iban los trabajadores de la fábrica a votar y recibían un justificante de haber votado. En el ambiente ya se daba por supuesto cuál iba a ser el resultado final, aunque decían que había habido algún voto en contra.

Sobre gusanos de seda, miñocas y lombrices

Hubo una época en la que alguien trajo gusanos de seda y nos dedicamos a cultivarlos en cajas de zapatos. Teníamos que coger hojas de morera que había por Piedra Alta para alimentarlos cuando estaban creciendo. Después no hacíamos nada con los capullos. Hubo otra época en la que se puso de moda cultivar lombrices de tierra --en las huertas había muchas--, para venderlas con el fin de mejorar los terrenos de cultivo --algún proyecto de esta industria hubo por Salgueirón. En nuestra época de pescadores íbamos con la marea baja a escarbar en la playa de Massó para coger miñocas. Las recogíamos por la mañana o el día anterior y las guardábamos en arena húmeda en el fresco.

jueves, 28 de mayo de 2009

Pescar bonitos buceando

Cuando llegaban los boniteros al muelle de Massó se descargaban los bonitos desde el barco al muelle a brazo. Uno por uno los sacaban de las bodegas y los lanzaban hasta el muelle donde estaban los tractores. El riesgo era que alguno se les cayera al mar y se hundiera, con lo cual era difícil de recuperar. Una vez ocurrió que cayó uno al mar y lo dieron por perdido, pero cuando el barco se fue, alguien de los que se estaba bañando se lanzó desde el muelle y buceando lo recuperó. Esto abrió la posibilidad de pescar bonitos buceando en el muelle de Massó.

miércoles, 27 de mayo de 2009

La "tanza"

La "tanza" era el hilo que usábamos para pescar, un producto de nylon transparente, duro y resistente, que se vendía en los ultramarinos. Teníamos que "empatar" los anzuelos con el nylon haciendo un nudo especial para que no se soltasen. Solíamos perder bastantes anzuelos y plomos cuando se nos enganchaban en las algas, sobretodo cuando la marea estaba baja, por eso había que ir con una caja de repuestos para poder seguir pescando.

lunes, 25 de mayo de 2009

La "pioja"

La "pioja" era la mancha de humedad que se quedaba en la ropa cuando esta no se secaba bien y se guardaba o cuando una pieza quedaba expuesta mucho tiempo a la humedad en un tendal. Eran unos puntitos negros más o menos densos. Tal vez sea una palabra castellanizada y en gallego sea "pioxa" o "piolla". No tiene que ver con los piojos.

domingo, 24 de mayo de 2009

El sacauntos

El sacauntos ¨habitaba¨ entre los maizales. Éste era otro de los mitos de nuestra infancia que más miedo nos infundía (a mi por lo menos), ¨llegaba¨ en el verano cuando la planta del maíz estaba en pleno apogeo y en aquella frondosidad podía asomar en cualquier momento dispuesto a sacarnos ¨los untos". Por supuesto que a ningún niño se nos ocurría pasar por allí al llegar la noche -había un pequeño maizal por detrás del hotel-. Cuando descubrí que ¨el sacauntos¨era una estrategia para que no robasen las mazorcas de maíz, sentí alivio y a la vez decepción, al fin y al cabo se había convertido ya en un personaje

sábado, 23 de mayo de 2009

La ballenera

¡Como huele a ballena¡ Esta expresión era de lo más habitual y ese olor tan característico se originaba cuando se descuartizaba la ballena y (creo que era por eso) se quemaba o cocía la grasa

miércoles, 20 de mayo de 2009

El "rapacús"

El "rapacús" era la oruga de la procesionaria del pino que tanto temíamos por sus consecuencias. Los pinos de la zona tenían nidos de procesionarias y solíamos verlas en su procesión, alejándonos inmediatamente de ellas porque aun a distancia se sentían sus efectos. Yo tuve ronchas en más de una ocasión, era algo así como ortigarte pero con más dolor. Es una palabra gallega y algo relacionada con "raparse el culo"

El "poleiro"

Los gallineros de las huertas tenían un casetucho dividido en dos partes, en la mas grande dormían las gallinas subidas en el "poleiro", aquella especie de grada de palos fijos en las que se quedaban ubicadas. Por debajo se amontonaba el estiércol que después servía para abonar las huertas. En el cuarto pequeño se ponían las gallinas cluecas para que incubasen los huevos sin ser molestadas. Es una palabra gallega derivada de pola, la rama de los árboles.

El "legón"

En las fincas y huertas se plantaban patatas o verdura haciendo los surcos con ayuda del "legón" o azadón. Realmente era un trabajo duro porque abrir aquellos surcos a fuerza de brazos era mucho. Había jornaleras que por un salario y la comida a pie de surco, en un día, plantaban un campo de 50 metros cuadrados. Supongo que es una palabra gallega.

martes, 19 de mayo de 2009

Los "tutelos"

Los "tutelos" eran las cerbatanas que hacíamos los niños con las cañas. Había tres tipos de cañaverales, las del país, las índias (que se usaban para pescar) y unas que llamaban "vanas" y que eran las adecuadas para hacer los tutelos. Por la zona había alguien al que apodaban el "tuto" y probablemente tenía que ver con esto de las cañas. Tiene que ser una palabra de origen gallego.

lunes, 18 de mayo de 2009

La "poalla"

La "poalla" es la lluvia menudita, también llamada orballo o chiri-miri, y así se le llamaba en la zona a esta lluvia. También la llamábamos "calabobos" por aquello de que sin querer uno se acababa mojando. Recuerdo que había alguien al que apodaban "el poallo", tal vez por algún simil con esta lluvia. También es una palabra gallega.

Los "fentos"

Los "fentos" eran los helechos que crecían abundantemente debajo de las arboledas como la que había al lado de la escuela. Desde la carretera de abajo, a la altura de la casa de Palacios, había una bajada hacia un corredor que iba pegado a la pared de la fábrica, --por allí nos metíamos mucho los niños--, era una zona húmeda y en las paredes crecía un tipo de fento de hoja menuda que mi madre cultivaba en macetas en casa. Obviamente es una palabra gallega.

Los "bimbios"

los "bimbios" eran las varas que daban una especie de salgueiro en el otoño de color amarillo con la que se ataban sarmientos en las vides, se hacían cestos, etc. Salgueirón debió de ser una zona de salgueiros abundantes, pero únicamente se podían ver en aquella época por la zona del campo de fútbol hacia Areamilla, que era dónde había campos de labranza. Supongo que es otra palabra gallega.

El "fiuncho"

El "fiuncho" es una planta salvaje que crecía por cualquier parte en Salgueirón, a veces al borde de los caminos, de olor intenso a anís, y que seca se empleaba para cocer las castañas en otoño. Es otra palabra de origen gallego.

La "bacaloura"

La "bacaloura" era un escarabajo volante, de dimensiones considerables, con unas pinzas grandes, que aparecía en verano por Salgueirón y decían que comía cerezas. Los niños los capturaban y los amarraban a un cordel y los llevaban a rastras. Esta palabra es de origen gallego.

El "queimacasas"

El "queimacasas" era un cangrejo negro que había por las escolleras del muelle de Massó al que tirábamos piedras los niños. No tenía valor comestible y por eso no lo apreciábamos. Por otro lado era bastante abundante lo cual contribuía a su devaluación. Esta es otra palabra de origen gallego evidentemente.

domingo, 17 de mayo de 2009

La "serradela"

Otra palabra para el diccionario. La "serradela" era una hierba que cogíamos en el "Campiño" para alimentar a los grillos que capturábamos y metíamos en una caja. Tenía una hojilla muy fina y se doblaba sobre el nervio principal. Crecía justo dónde estaban los agujeros de estos insectos y realmente era lo que comían. Supongo que también es de origen gallego.

El "barolo"

Hay palabras que quedan desde la infancia y no se olvidan, para mí es el caso de la palabra "barolo", que no sé si sigue vigente. El barolo es el moho, lo que empezaba a verdecer en un alimento cuando pasaba el tiempo. Supongo que es de origen gallego, pienso que no está mal hacer un pequeño diccionario con estas palabras y volveré a poner alguna otra que guardo en la memoria.

jueves, 7 de mayo de 2009

Compitiendo en las Fiestas del Cristo

Desde Salgueirón esperábamos con entusiasmo que llegaran las Fiestas del Cristo de Cangas, tanto por las diversiones y los bailes como por las competiciones deportivas que se celebraban por las mañanas. Una de las veces, Fernando y yo, nos preparamos y nos apuntamos a participar en la travesía a nado desde un muelle al otro del puerto de Cangas. Recuerdo cómo mi participación se redujo a la salida en aquella mañana que nos pusimos en la borda de aquel pesquero. Cuando estábamos en posición, antes de dar la señal y por la premura de salir, me lancé al agua antes de tiempo con lo que en mi inmersión iba imaginándome que me iban a descalificar, oyendo a la vez los chapoteos de los demás a los que supuestamente había inducido a lanzarse antes de tiempo, a la par que sorprendiéndome por la cantidad de algas que había y con desagrado por el sabor a gasoil que tenía el agua. Cuando salí a superficie después de todas aquellas prolongadas sensaciones (¡en apenas segundos!), observé que toda la cuadrilla ya se había lanzado e iba por delante de mí a toda pastilla. Ya sólo me quedó nadar dignamente hasta el otro muelle para completar mi honrosa participación.

viernes, 1 de mayo de 2009

Las visitas de Don Gaspar

Los niños de Salgueirón nos movíamos con toda familiaridad por la fábrica porque todo el mundo nos conocía, no es que nos metiéramos en todas partes pero si podíamos cruzar la fábrica de cabo a rabo con absoluta tranquilidad. Pero, había una excepción en los días, cuando venía Don Gaspar a visitar la fábrica no se nos ocurría ni aparecer para no estorbar. Esas visitas eran esporádicas pero nos enterábamos por el coche oficial, aunque es curioso porque realmente ni lo llegábamos a ver.

Un jabalí en la escuela

El Hotel de Massó se convirtió con el tiempo en viviendas y en escuelas. Cuando las escuelas bajaron a la planta baja entrábamos por la puerta principal del Hotel y nos encontrábamos con el pequeño hall del mismo donde había un mostrador, a la derecha estaba la escuela de niños y a la izquierda la de las niñas, y en ese hall había también una chimenea con una cabeza de jabalí disecado en la parte superior. Ese jabalí presidió nuestras entradas y salidas a clase todo el tiempo que estuvimos allí, fue testigo mudo y "tieso" de nuestro tesón por aprender.

La sirena

La sirena de la fábrica formó parte de nuestra cotidianidad durante todo el tiempo que allí vivimos. Recuerdo, si no me equivoco, que sonaba a las doce y media marcando el fin de la jornada de mañana. Cuando esto ocurría, a los cinco minutos la alameda se llenaba de mujeres y hombres que a toda prisa se dirigían a sus casas a comer, unos subiendo por el ramal que los conducía a la zona de la carretera y Balea, otros bajando hacia el hotel .

jueves, 30 de abril de 2009

La higuera de la huerta

Los primeros recuerdos que tengo de mi vida van asociados a la higuera que había en la huerta de mi casa. Me parecía enorme, tenía una rama casi horizontal de la que había colgado un columpio en el que me pasaba horas balanceándome. Era un mundo interior al que se accedía y allí quedaba oculto subiendo y bajando por las polas, asomándome por entre las hojas a otear la huerta y por supuesto, donde me balanceaba, y donde saboreaba aquellos higos. Los higos se convirtieron en un hecho tan cotidiano que me parecía asombroso que la gente que venía a mi casa se llevase con tanto entusiasmo las cestas de higos de aquella interminable higuera. Llegué a poner un espantapájaros en los alto de la misma para que no viniesen los pájaros a picotear, pero núnca funcionaba porque no era suficientemente disuasorio, y, como dije antes, al final del verano venían bandadas de estorninos y acababan con lo que quedaba. La lluvia de final de verano también estropeaba los higos y los abría. Salir al mundo para mí fue salir de dentro de la higuera.
Tal vez ésta sea la metáfora de mi vida. Vivir en el interior, reconocer las estructuras internas por las que deslizarme y subir a saborear en las ramas. Deleitarme balanceándome en esas estructuras. Otear lejos desde esas ramas. Llover sobre los frutos como anticipo del finalizar de la estación, como los pájaros aprovechar la cosecha y volver a renacer cada primavera.

domingo, 26 de abril de 2009

Los frutales de la huerta

La primavera se nota en el brotar de los árboles en los que nos fijamos cuando se vive en la naturaleza y lo puntualizo porque para los que vivimos en la ciudad perdemos esa señal del cambio de la estación. Recuerdo que los "pesegueiros" empezaban en primavera a echar los brotes, aparecían las flores y después las hojas, le seguían los ciruelos con una floración blanca y los demás frutales; este seguimiento era interesado porque esperaba que se produjeran los frutos en verano para comerlos desde el árbol. Alguna floración no cuajaba bien un año por el clima y ese año no había buena cosecha de ese fruto, y por eso se alternaban las buenas cosechas; había años de ciruelas, años de peras,.... En los frutales de la huerta había una secuencia de producción a lo largo del verano: empezaban los pésegos, los nísperos y las ciruelas, seguían manzanas y peras, y finalizaban los higos. Ya entrado el otoño aparecían los estorninos a comerse los higos que quedaban. ¡Había fruta todo el verano! ¡Era una maravilla!.

lunes, 20 de abril de 2009

Carros de carreras

Aprovechando los corchos de las redes de pescar que quedaban en los muelles o llegaban flotando a las playas, hacíamos unos carros de carreras. Con dos corchos uniéndolos con un palo como eje hacíamos las ruedas, luego rebajábamos ese eje en la parte central y ahí insertábamos la caña que nos servía de palo guía para conducir. Con estos carros echábamos a correr con el palo guía sobre el hombro, por la alameda y por las carreteras.

domingo, 12 de abril de 2009

Una idea de Fina

Curiosamente uno se queda con frases que aparentemente no tienen relevancia, pero quedan ahí en nuestra memoria. Recuerdo una vez que Fina me habló de la importancia que tenía la semiótica. ¿Por qué Fina valoraba en ese momento el estudio de los signos en la relación social? Recuerdo que estábamos en la Alameda e incluso que estaban los de Ribadavia por allí. Ahora sé porque me quedé yo con ese concepto.

jueves, 9 de abril de 2009

Una idea de Mateo

Mateo era el abuelo de Fernando y vivía al lado de nuestra casa. Lo recuerdo cuando iba a trabajar a la fábrica con su mono azul y cuando llamaba al Roll y se lo llevaba con él a tomar chiquitas. Curiosamente me ha quedado en la memoria una cosa que me contó un día, me habló de un sistema para limpiar las latas a base de arena a presión, y creo que me lo decía como una mejora en el proceso que empleaban en la fábrica. Para mí aquello me parecía una contradicción pero a la vez entendía que la velocidad de la arena permitía que no quedasen las latas ensuciadas de arena. Era una buena idea.

sábado, 28 de marzo de 2009

Cohetes con cerillas y otros peligros

En una época se nos dio por hacer cohetes con cerillas, usando aquellas cerillas que tenían rabo de papel encerado y que se podían retorcer. Con ayuda de papel de "plata" hacíamos los cohetes con una, dos o tres cerillas, le plantábamos fuego y salían disparados. Inventiva teníamos aunque a veces mal encaminada como la vez que se me ocurrió meter un cable en el enchufe de la luz unido a una pila, el resultado fue que fundí los plomos de casa. ¡Muchos calambrazos llevé de aquellos 125 voltios en los interruptores de la luz de cerámica que estaban descascarillados!. También recuerdo que los barcos que estaban en el carro tenían electricidad, supongo que para que no se subiese nadie a ellos cuando no trabajaban, pero a nosotros nos daban corriente. Además en el carro había unas piedras blancas que provenían, como un producto residual, de la soldadura de barcos, que nosotros lanzábamos al mar porque al contacto con el agua reaccionaban violentamente. Los niños las llamaban carburo.

La instalación eléctrica dentro de las casas de Massó estaba toda al aire, iba desde el contador de la luz por la parte superior de las paredes y llegaba a todas las habitaciones. Cada poco tiempo venía un trabajador de la luz a medir el contador.

jueves, 26 de marzo de 2009

El horreo de Massó

Enfrente al Hotel, en la bajada de la carretera de arriba a la de abajo, había un hórreo --ahora parece que ya no está--, que se conservaba muy bien ya que era de nueva construcción. Más abajo, en la rotonda, delante del garaje, estaba el crucero que hacía juego con el hórreo. El hórreo tenía una función mas ornamental que otra cosa aunque recuerdo que en su momento José, el jardinero, guardaba en su interior las herramientas que empleaban en el arreglo de jardines. El lugar en el que estaba no era cómodo para los niños porque quedaba a una altura considerable sobre la carretera de abajo y tenía su peligro.

domingo, 22 de marzo de 2009

La leche en polvo en la escuela

Este comentario quizá no les diga nada a los más "pequeños de Salgueirón" pero fuimos bastantes los niños y niñas que asistíamos a la escuela de doña Sagrario (aún situada en el último piso del hotel) que probamos la leche en polvo mandada por los americanos para suplir las deficiencias alimentarias de una época difícil. A la hora del recreo se calentaba agua en una olla gigante y allí se echaba aquel polvo desprendiendo un olor tan fuerte (todavía permanece en mi memoria olfativa) que me impedía probarla, nunca lo hice .

martes, 17 de marzo de 2009

Creciendo a estirones

Cuando éramos pequeños crecíamos cada vez que caíamos enfermos con cualquier gripe o enfermedad infantil (Fernando me contagió las paperas), y el resultado era que salíamos de nuevo a la calle con 4 ó 5 cm de más. Eran los estirones. A la vuelta de uno de esos estirones me encontré con más capacidad para correr. Retando a Fernando o a Berto a hacer carreras conseguía ganarles con una facilidad que antes no poseía, la ventaja era de los centímetros aumentados. Le hacía carreras delante de la de Palacios por la carretera de abajo y los llevaba de calle. Es la toma de conciencia de las habilidades corporales, me pasó como con el aprendizaje del kroll.

domingo, 15 de marzo de 2009

La tortuga

En la playa del Carro, bajando las escaleras, había una piedra que asemejaba una tortuga, con su concha y su cabeza. Con marea alta llegaba el agua hasta su base, era el límite de la marea, y en su entorno era dónde poníamos las toallas. Enfrente de la tortuga ya venía todo un pedregal que en marea baja dejaba al descubierto muchas cuevas con camarones, cangrejos y lorchas. Con marea baja la playa del Carro era un auténtico lago de algas verdes, y el propio carro se convertía en una peligrosa pista de patinaje, sólo con marea alta se podía disfrutar del baño y era lo más parecido a una piscina que teníamos.

Bañarse en Areamilla

Areamilla es la playa más importante de Salgueirón, no es muy grande que digamos pero tiene bastante amplitud y fondo despejado como para poder bañarse en cualquier marea. Con marea baja hay fanecas bravas y buena cuenta de ellas dí yo un día que me picaron. En la playa jugábamos a menudo al fútbol con la gente de Balea y después de sudar un rato apetecía darse un buen baño, a pesar del agua fría que suele haber. Recuerdo que en esta playa aprendí a nadar a kroll por primera vez, que coordiné los movimientos de los brazos con la respiración acompasada con la cabeza metida en el agua. Es curioso pero esos momentos en que uno se da cuenta que domina una situación quedan grabados para siempre. Recuerdo que estaba ese día en la playa Alicia la hija de Chiquitina y fue testigo de mi logro. Curioso, ¿no?

miércoles, 11 de marzo de 2009

Bendición de las casas

Don Francisco Lariño era el párroco de Darbo y al llegar la Pascua los vecinos de Salgueirón lo llamaban para bendecir las casas. Se le daba una limosna (que podía ser en especies como una docena de huevos o lo que buenamente se podía) lo que el bueno del cura agradecía con una frase amable o con una broma .

sábado, 7 de marzo de 2009

Jugando con piedras (criqui y miquis)

Uno de los juegos que jugábamos los niños consistía en que un jugador lanzaba una piedra por el camino y el otro intentaba darle con la suya. El juego se encaminaba tirando uno detrás del otro. Si se le daba a la piedra del contrario (criqui) se ganaba un punto o se cobraba con una palmada. Según a la distancia que quedase después de darle se podía ganar más puntuación (miquis). Era el tal para ir caminando y entretenerse por el camino. Las piedras más duras y vistosas eran las de "seixo", cuarzo blanco, que después de unos cuantos choques olían a quemado. El cuarzo dejaba un olor agradable característico por las chispas que saltaban cuando se golpeaban entre si dos de estas piedras.

viernes, 6 de marzo de 2009

El campo de fútbol

En el campo de Massó era donde jugaba el Alondras pero también donde se celebraban otros muchos partidos. Lo primero que recuerdo eran los partidos de solteros contra casados en las fiestas de San Cristobal y también se jugaban partidos de infantiles y juveniles de ligas menores. Los partidos importantes los jugaba el Celta contra el Alondras en las Fiestas del Cristo y casi siempre ganaba el Celta. Una vez vino Peiró a jugar un partido. Era la época de Pazolo, Kubala y Sangabriel entre otros. Los niños nos subíamos al muro o le dábamos algún dinero a los porteros para que nos dejaran pasar y así poder ver los partidos. Hubo una época en que el Alondras tenía que ir a jugar a Asturias y el club compró un miniautobus en el que se desplazaba el equipo pero se tenían que dar unas palizas terribles de viaje. De Salgueirón jugaron en el Alondras, José, el hermano de Quinito, y Miguel, el hermano de Merche.

jueves, 5 de marzo de 2009

Bañarse en el carro

Cuando llegaba el verano nos bañábamos en el "carro". El carro estaba situado al lado de la playa de don Paco, frente al economato y se llamaba así porque era por dónde subían los veleros que estaban allí varados para poder repararlos. Sólo conseguí bañarme allí una o dos veces, nunca entendía el porqué mis padres no me dejaban hacerlo.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Una anécdota de Chelito

De Chelito recuerdo la cantidad de faldas que traía encima, que le hacían una figura voluminosa, y que siempre acompañaba a doña Carmen, la abuela de Estrella y Fina, a la misa de Cangas. Contaban de ella una anécdota, tal vez distorsionada, y era que una vez fue a comprar un helado y lo pidió de tres "disgustos" en lugar de tres gustos. La dependienta la quiso corregir ante lo cual Chelito se "disgustó" mucho y le replicó algo así como: ¡Ahora resulta que no sé pedir un helado!

La tienda de la señora Francisca

La señora Francisca es uno de los personajes más antiguos que recuerdo, detrás de su mostrador nos vendía los productos que no podíamos comprar en el economato de la fábrica. Tengo la imagen de una señora enlutada que hacía los cartuchos de maíz o harina (había que llevar el papel), pesaba y cobraba. Era la de Romay, la única tienda que había cerca de Salgueirón, con su secadero de pulpo al lado con aquel olor penetrante. Cuando empezaron los supermercados, como el de Mucha en la Caína, se acabó la tienda, no podía competir con la variedad que tenían estos nuevos establecimientos.

martes, 3 de marzo de 2009

CHELITO

Chelito es uno de mis personajes de la infancia. Como ya dijo Estrella, vivía (yo creo que gracias a la generosidad de Pancho y Filo ) en su casa y yo la veía pasar todos los días con sus múltiples horquillas en el pelo (nunca vi tantas en tan poco pelo) porque lo mismo que las faldas, enaguas y todo tipo de ropa las superponía una sobre otra. Para los que no la llegasteis a conocer os diré que tenia una minusvalía pero acompañada de una buena dosis de dignidad ya que era la encargada de los recados del barrio por los que cada vecino le daba una buena propina y esto me imagino le aliviaba un poco su situación. Chelito traía el hielo para las neveras (iba a buscarlo a la fábrica de Massó) , el serrín de la sierra de Hernández, algún paquete pequeño de Cangas, ..........

viernes, 27 de febrero de 2009

Una historia del Roll

También encontré esta historieta que dibujé en Salgueirón y que cuenta la vida que hacía el Roll en casa.

Imágenes del Roll

Encontré unos dibujos que hice del Roll cuando estaba en casa. Aquí van.

Un centro de cálculo en la fábrica

En lo últimos años de vida de la fábrica se hicieron esfuerzos por modernizarla, entre otras cosas se creó un centro de cálculo que, según recuerdo, se puso en marcha con un ordenador IBM (¿360 ó 370?). Esto fue a principios de los setenta lo cual indica lo avanzada que fue la medida. Vino un asturiano de Pola de Siero a trabajar en el centro de cálculo que casualmente era conocido de mis padres. No sé cómo pero yo tenía una de aquellas tarjetas perforadas que se usaban en el ordenador, tenía un tamaño bastante reducido comparada con los tarjetones habituales y eso ya me parecía un avance. ¡Pero la informática tampoco salvó a Massó!

miércoles, 25 de febrero de 2009

Los campos de redes

Entre el campo de fútbol y el hotel había un gran campo de redes que solía cruzar cuando iba a la playa de Areamilla. Había otro gran campo de redes yendo para San Roque y otro en la carretera nueva. Consistían de unos tendederos para secar las redes en filas paralelas, hechos con postes de granito y unos alambres gruesos como tendidos. La técnica de construcción era la misma que la de las parras de los viñedos. Las redes antiguas eran de hilos que quedaban húmedos al venir de la mar y se podían pudrir, por eso había que secarlas; posteriormente se empezaron a hacer de nylon y ya no tenían ese problema, con lo que los tendederos quedaron en desuso. Pocas veces vi poner a secar redes en el campo de redes de Salgueirón, las tenían que traer en camiones y las extendían todo a lo largo del campo para que secasen bien.

Un carro de bueyes por Salgueirón

En Salgueirón había un sitio que se llamaba "la cuadra", que estaba detrás del Garaje, en el que había unas viviendas y, presumiblemente, habría una cuadra con bueyes y carro. Tenían los palleiros hechos con los restos de los maizales. Recuerdo a dos de los niños que vivían allí --uno era pelirrojo--, más mayores que nosotros, uno de los cuales decían que había participado en la película "55 días en Pekín" de extra cuando estaba en la mili. Por otra parte, lo que si recuerdo es a un señor delgado y alto, con su boina y zuecos de cuero, que venía a menudo desde fuera a la Ballenera a coger estiércol de ballena para echar en los campos --recientemente vi una foto suya en uno de los libros de A Cepa. Como era un material blando iba dejando un reguero por toda la carretera de abajo, con el consiguiente olor y peligro de pisarlo, además de los restos naturales de los animales. El Roll se rebozaba en aquellos restos de estiércol y luego había que bañarlo. Era característico el cantar de aquellas ruedas cuando el carro venía cargado, "ardíalle o eixo na... carretera de abaixo".

viernes, 20 de febrero de 2009

La Cantina de Massó

La Cantina de Massó estaba encima de los vestuarios, su cometido era servir de comedor para que la gente comiera al mediodía y siguiera trabajando por la tarde. Las mujeres y los hombres traían la comida de casa en tarteras envueltas en paños, que tal vez calentaban en la Cantina, y lo que consumían allí era, preferentemente, la bebida y el pan. Había un apartado de la Cantina donde estaban los toneles de vino, Adolfo tenía unas medidas de cuartillo, medio o un litro y con ellos servía el vino. Curiosamente tenía una pequeña bodega de vino debajo de la escuela de las niñas en el Hotel. Cuando pusieron televisión, recuerdo que me quedaba viendo los partidos del Real Madrid, las películas de Rintintín o de Patrulla de Caminos, cuando iba a buscarle el vino a mi padre.

José el jardinero

José era el jardinero de Massó, le acompañaba una mujer (no me acuerdo de su nombre) que era su ayudante, y andaba arreglando mirtos y setos por todo Salgueirón. José era andaluz y vivía en una de las casas que daban a la carretera general. La fábrica tenía unos jardines todo a su alrededor, con especies foráneas, que estaban muy bien cuidados por estas personas. Los niños jugábamos al futbol en la alameda y éramos un peligro para aquellos jardines, sin embargo nunca nos llamaron la atención más que lo debido. Pegado a mi casa y a la de Rafaela, en la alameda, había unos rosales de los que recuerdo la perilla que quedaba cuando se caían los pétalos. Por aquel entonces alguien me había dicho que los rosales y las manzanas eran de la misma familia, lo cual no me extrañaba viendo aquellos cálices fecundados. Cuando José se fue ya no vino otro jardinero, que yo recuerde, aunque los jardines fueron subsistiendo con un mínimo mantenimiento.

martes, 17 de febrero de 2009

La matanza del cerdo

Siendo pequeño asistí a la matanza de un cerdo detrás del Hotel. Se mataba el cerdo clavándole un gran cuchillo en la garganta. ¡Chillaba de lo lindo!. La sangre se recogía en unas palanganas para hacer las morcillas y las filloas. Se extendía en un banco y se le quemaban los pelos con unas pajas encendidas. En varios sitios de Salgueirón se debían de cuidar cerdos que luego se sacrificaban porque solía oírse el silbido del capador en otoño, aunque posteriormente también usaba aquel silbato el paragüero-afilador. Éste último venía al principio con su tradicional rueda de afilador, posteriormente traía una moto, afilaba cuchillos y ponía remaches en las tarteras que se picaban.

viernes, 13 de febrero de 2009

La sirena de la fábrica de Massó

La entrada y salida de la fábrica se hacía a golpe de sirena. Sonaba por la mañana temprano, al mediodía, por la tarde temprano y a última hora de la tarde. Todo dependía del pescado que hubiera llegado. Había personal fijo y personal discontinuo, para éstos últimos era fundamentalmente la sirena. Sonaba en varios kilómetros a la redonda (estábamos acostumbrados a aquel pitido) y ésta era la señal de que había trabajo. Los trabajadores y trabajadoras tenían que fichar en un reloj-panel que había a la entrada, así se controlaban las horas de trabajo y, por cierto, el salario se daba en unos sobres beiges.

Cebo vivo

Algunos barcos de pesca que atracaban en el muelle de Massó disponían de un pequeño espacio en la cubierta donde tenían agua de mar con sardinitas vivas, una especie de pecera, que era el cebo vivo que utilizaban para pescar. De pequeños los niños andábamos mucho por el muelle y nos subíamos a las cubiertas. Recuerdo mirar dentro de aquellos depósito y sorprenderme al ver los peces nadando porque no esperaba que un barco de pesca mantuviera el pescado vivo, había un contrasentido aparente: el barco encima del mar y conteniendo agua de mar. Los pesqueros vascos venían a la ría de Vigo a capturar este cebo vivo, me parece que eran boniteros, venían en grupo y estaban unos días por medio de la ría, se reconocían por la forma y los colores más vivos de sus barcos.

jueves, 5 de febrero de 2009

Temporal en la ría

Cuando había temporal en la ría el barco de vapor hacía un recorrido más largo. Para coger de proa y después de popa las olas tenía que salir de Cangas en dirección hacia la salida de la ría y después enfilaba hacia el muelle de trasatlánticos de Vigo. A la vuelta hacía el mismo trayecto en sentido inverso. En este ángulo más agudo, en su recorrido primero pasaba muy paralelo a Salgueirón, y el verlo en esta maniobra era señal inequívoca de que el mar estaba complicado para ir a Vigo. Cuanto más paralelo iba a la costa más temporal había. En algunos momentos se llegaba a cerrar el puerto y entonces se suprimía el servicio. Estas maniobras las podía contemplar desde la ventana de mi habitación y, curiosamente, a mí me gustaban los días así de complicados.

martes, 3 de febrero de 2009

La tiña

De pequeños los niños decían que si comíamos fruta verde nos entraba la tiña. El asunto era bastante disuasorio porque no queríamos vernos con la cabeza a peladas. Tal vez fuese una estrategia para que dejáramos madurar la fruta porque éramos unos impacientes o para que no la robásemos. Hablando de fruta, recuerdo que en la cantera de detrás del Hotel había unas vides salvajes e íbamos a coger algunos racimos que había por el verano. No solíamos andar mucho por allí porque era ya territorio de los de Balea. Aquella cantera junto con la del Montiño era de donde habían sacado la piedra para la construcción de la fábrica. Ahora me acuerdo de haber vivido la extracción de la piedra en la cantera del Montiño, hacían agujeros y metían la dinamita, pero antes de explotar tocaban una especie de cuerno para avisar de que iba a haber una detonación. La explosión hacía retumbar las casas.

Las anchoas

Una vez me encontré en la fábrica de redes con unos barriles prensados (con piedras encima) llenos de anchoas en el proceso de salazón. Me pareció que aquel era un sistema más antiguo de hacer la conserva y también me sorprendió que los barriles estuvieran en plena calle. Recuerdo oír contar a Don Paco, el director gerente de la fábrica, historias de cuando iba al País Vasco a comprar los camiones cargados de anchoas para traer a Massó. De ahí le venía el ser aficionado de la Real Sociedad.

domingo, 1 de febrero de 2009

Observación de un OVNI desde Salgueirón

Una tarde de domingo (aprox. 1970) se observó desde Salgueirón, en la dirección del monte de San Roque, una especie de globo alargado que permanecía inmóvil en el cielo. La primera impresión fue que era un globo aerostático que no se desplazaba mucho, que estaba demasiado estático y bastante alto. La cuestión es que no le dí más importancia hasta que por la noche, escuchando la radio, resultó que decían que desde muchos puntos de la provincia habían visto también ese objeto y daban testimonios de lo más variopintos: había gente que lo había visto descender de forma rápida hacia las islas Ons; otros decían que se movía hacia tal o cual dirección. La cuestión es que no hubo más historia que ésto.

Recuerdo que me resultaba emocionante haber sido testigo de un caso del llamado fenómeno OVNI.

Don Bernardo

Don Bernardo era el activo cura de Darbo. El anterior cura venía una vez al año por las casas de Salgueirón a bendecirlas, normalmente en verano y acompañado de unos monaguillos a los que se les daba algo, sin embargo, Don Bernardo venía más a menudo por las escuelas a dar charlas de catequesis. Lo que llamaba más la atención era que traía "muchas innovaciones técnicas", al principio utilizaba una moto en sus desplazamientos, pero luego pasó a usar un "huevo", esto es, una especie de minicoche en forma de huevo. Creo que era el cura que daba misa en la fábrica de Massó cuando había que trabajar los domingos cuando se acumulaba el producto. También la decía en San Roque y en una iglesia que tenía en un piso en el mismo Cangas y la razón de tanto desplazamiento, entre otras cosas, era que la parroquia de Darbo tenía (y tiene) una extensión muy grande.

A don Bernardo yo lo percibí como un nuevo modelo de cura surgido del Vaticano II.

miércoles, 28 de enero de 2009

Un avión Saeta sobrevolando Salgueirón

Adolfo, el de la cantina, tenía un hijo piloto -- así lo recuerdo--, que sobrevolaba Salgueirón en un avión militar Saeta. Hacía varias pasadas sobre la cantina y después se iba. Ésto ocurrió varias veces. La primera vez sorprendió pero, después, ya era algo normal. No sé desde dónde venía, tal vez desde Vigo. También recuerdo que una vez vino un portaaviones americano a Vigo y unos cuantos aviones hicieron vuelos rasantes por encima de Salgueirón. Tanto ruido hicieron al volar tan bajo que al pasar encima de mí, me caí hacia atrás del susto.

domingo, 25 de enero de 2009

El sacauntos

De pequeños sufrimos la amenaza imaginaria del sacauntos. El unto lo conocíamos bien porque lo usaban nuestras madres para hacer el caldo, así que un sacauntos podía ser alguien que te abriese la barriga y te sacase la grasa de tu cuerpo. Nos decían que no nos metiéramos en los campos de maíz porque allí podía aparecer el sacauntos y llevarnos. Había un campo de maíz en la de Arís, a la salida de Salgueirón en dirección a Cangas, que cada vez que pasaba me hacía interrogar si allí estaría metido el sacauntos. La cuestión es que un campo de maíz con las plantas ya crecidas de un tamaño considerable era un lugar perfecto para esconderse alguien. ¡Con razón se hacen tantas películas de miedo en medio de campos de maíz!.

Este recuerdo es de cuando era pequeño, al poco tiempo comprendí que el tal "sacauntos" era una posibilidad algo remota, pero el asunto me planteaba una contradicción: me gustaban aquellas plantas de maíz y las mazorcas, y me parecía imposible que en medio de ellas hubiese algo malo.

sábado, 24 de enero de 2009

Beber del caño

En aquellos años no había más agua envasada que las aguas minerales, después vinieron las aguas en botella de plástico. Bebíamos de todas las fuentes que había, algunas eran un simple caño en una pared y en el monte casi era beber del regato. No había noción de agua contaminada. Recuerdo estar bebiendo en una fuente del monte y al levantar la vista ver unas vacas unos metros más arriba, pastando sobre el regato que alimentaba la fuente. En casa, bebíamos del grifo. En la fábrica estaba la fuente de la guardería con dos "chafarís" de los que bebíamos todos los niños, y en la parte interior, hacia las duchas, había un buen grifo. En aquella época si coincidíamos un adulto y un niño para beber, el adulto cedía el turno al niño porque el adulto podía contagiarlo al poner su boca en el caño o grifo. ¡No contaminaba el agua, contaminaba el adulto!

La persona mayor aparecía ante nosotros como fuente de infecciones. Los niños éramos almas puras que corríamos el riesgo de ser contaminados.

martes, 20 de enero de 2009

Ballenas

Fotos de un ballenero y de una ballena esperando a subir al varadero, hechas por Tomás Massó, que nos resultan tan próximas.

sábado, 17 de enero de 2009

Operación de gallina y emborrachamiento de pavo

Ocurrió una vez que una gallina de Rafaela se atragantó y andaba media asfixiada. Ella, con toda la seguridad del mundo, agarró a la gallina, le sacó las plumas del pecho y con una tijeras le abrió el buche y la limpió. La cosió y la soltó por el campo, como si tal cosa. Hay que decir que lo asombroso es que todo lo hizo en vivo y que la gallina no protestó más de lo habitual. Aquella pericia cirujana me quedó marcada en el recuerdo para siempre.
En mi casa no éramos tan diestros en estas técnicas, con decir que una vez nos regalaron un pavo vivo para Navidad y, como decían que había que emborracharlo antes de matarlo, le dimos cognac y, como no le veíamos hacer ni el más mínimo signo de mareo, seguimos hasta darle casi toda la botella sin ningún resultado. La conclusión fue que se mató empapado en cognac y a eso es a lo que sabía en el plato.

miércoles, 7 de enero de 2009

Una foto antigua de Salgueirón

En una página de submarinismo encontré esta foto del Salgueirón antiguo, está como era en los años 60, aunque quizás sea más antigua.