domingo, 23 de agosto de 2009

LA BALLENERA




¡Huele mal! Hoy toca coger la bici y bajar a la ballenera. Un vez allí contemplamos todo el proceso: 1. Sube la ballena al varadero, tirada por unas cuerdas muy gruesas que se mueven gracias a una manivela mecánica. 2. Abren la boca de la ballena y la mantienen así gracias a una enorme estaca vertical. 3. Suben los operarios con su calzado provisto de tacos y unas cuchillas de mango largo. 4. Le quitan la piel haciendo un corte longitudinal desde la cabeza a la cola, ayudados desde el suelo por otros que provistos de unos ganchos tiran la piel hacia sí. 5. Lo siguiente era cortar la carne en grandes trozos y que pasaban al interior de las dependencias para su tratamiento. Esto último ya no lo veíamos por dos motivos; uno, que no podíamos entrar y otro, que carecía de interés para nosotros. Esta visión la tengo muy repetida en mi recuerdo, además de algunas que otras anécdotas:

- Un día fuimos a la ballenera con mayor ilusión que otras veces porque nos dijeron que iban a descuartizar una ballena que pescara Franco ( máxima autoridad del momento ) y nos llevamos una gran decepción porque no era más que un pequeño cachalote.

- Otro día, llegó un grupo de turistas entre los cuales iba una señora que se empeñó en que le hicieran una foto delante de la boca abierta de la ballena. Esta oronda mujer, que llevaba un vestido de flores ( azules y blancas ), patinó en la grasa de aquel suelo de madera y sus flores se convirtieron en rojas, igual que su pelo rubio se tiñó del mismo color. Recuerdo a los obreros riéndose abiertamente de la señora y los lamentos de esta.

Recuerdo también la época en que había japoneses aprendiendo la técnica que aquí se utilizaba, y que hoy tanto rendimiento le sacan.

No me olvido tampoco del sabor a mar de la carne de ballena y de su color blanquecino, a pesar de no haberla vuelto a probar en muchos años.

Con referencia a la ballenera, mi padre siempre cuenta una anécdota muy curiosa:

-Un día en el que los trabajadores trataban de ladear una ballena, les falló la estaca que mantenía abierta la boca y esta se cerró en el pie a un operario. Cojeó toda su vida y cuando le preguntaban por el motivo de su cojera, él siempre decía: "Traboume unha ballena"

Marisa

2 comentarios:

Francisco Gil Cordeiro (Pacucho) dijo...

Recuerdo comer la carne de ballena y que era como un filete, siempre me preguntaba por qué no se comía con más asiduidad, supongo que la usarían para otra cosa.
¿Alguien recuerda algo de aquella señora que tenía una tienda de chucherías en la zona de la ballenera, al lado del campo de fútbol?

Elisa dijo...

Yo también comí carne de ballena. Me acuerdo de su sabor y de su olor. Parecía un bistec, era muy tierno, pero sabía a pescado.

Me acuerdo de la sensación tan extraña al masticar por el contraste entre la textura y el sabor.

Saludos.