miércoles, 26 de noviembre de 2008

Una caída en la noche (Por Fernando y Pacucho)

Fernando:
Haciendo los preparativos para Navidad, fuimos de excursión hasta Herbello, a las faldas del Monte Castelo, porque a tu madre le dijeron que había un bosque de muérdago, muy grande. Recuerdo que también venia tu hermana y Rafaela.
Bajábamos la cuesta de Darbo,jugando a darnos pequeños empujones, a salirse del asfalto. Al legar a la altura de donde hoy está el pabellón de deportes del Gatañal, mi empujón fue un poco más fuerte y desapareciste por la cuneta, cual se te hubiera tragado la tierra.
-Pacucho, Pacucho...Era casi de noche y se veía muy poco.
-Estoy bien, pero muy mojado
Te habías caído a un riachuelo que aún hoy (pero con menos agua) pasa por allí.
Vaya bronca. Primero tu madre y después la mía.
La alameda nos reconcilio.

Pacucho:
Me ibas contando un chiste de unos marineros en un bote y en uno de esos empujones perdí el equilibrio porque la carretera tenía zarzas que ocultaban que hubiese tierra firme. Lo que había debajo era el riachuelo con bastante agua. Yo me vi en medio del agua y me incorporé sin más. Subí a la carretera y vi que mi madre estaba más asustada que yo. Tanto es así que paró un coche que pasaba y me llevó corriendo para casa y me metió en cama.

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